Luego del brote de Coronavirus
La pérdida de conciencia o complacencia es una nueva forma de estar en el mundo. Ahora sabemos que tocar cosas, estar con otras personas y respirar el aire en un espacio cerrado (algo que nunca me ha gustado) puede ser arriesgado. La rapidez que con esta conciencia retroceda será diferente para cada persona. Podría convertirse en una segunda naturaleza retroceder al darnos la mano o tocar nuestras caras, y no parar de lavarnos las manos.
La tecnología y el universo nos estará separando más?
Los espacios necesitan personas, las personas necesitan espacios, las personas necesitan personas, pero de aquí en adelante seguirá siendo así?
La comodidad de estar en presencia de otros podría ser reemplazada por una mayor comodidad con la ausencia, especialmente con aquellos que no conocemos íntimamente. Hoy en lugar de preguntar, Hay alguna razón por la cual hacer esto en línea? Preguntaremos; Hay alguna buena razón para hacer esto en persona?
Si ya el mundo ha creado distancia entre las personas a través de la comunicación en línea, que podemos esperar “hoy” por el contacto con el ser humano?
Por el momento la crisis también representa una oportunidad:
Hoy salimos a la calle y estamos más al tanto de nuestro entorno, nos protegemos de hasta el más mínimo contacto, entonces, las personas ahora son un peligro?
El cambio ha sido fácil pero doloroso, hoy muchas familias descubren que la pelea de la educación parcial en el hogar o el aprendizaje en línea ha sido barrida por la necesidad. Los estudiantes en las universidades verán lo difícil que será la educación en lugares hacinados de personas.
Estamos forzados a cambios masivos en sectores que han estado madurando con la innovación.
Aunque no todos los trabajos se pueden realizar vía remota, muchas personas están aprendiendo que la diferencia entre tener que amarrarse y viajar durante horas o trabajar eficientemente en casa siempre fue una posibilidad.
En los primeros días de nuestro distanciamiento hemos visto ejemplos inspiradores, músicos haciendo conciertos en vivo desde dispositivos, clases de yoga, entrenamientos gratuitos, museos virtuales. Esta es hoy una vida diferente en la pantalla, algo que era solo para las nuevas generaciones nos transforma drásticamente a unirnos a ellos y estar más en contacto con la tecnología.
Si en el futuro aplicamos nuestros instintos humanos a nuestros dispositivos, habrá sido un poderoso legado lo del COVID-19.
Imaginen, usar unos anteojos y de repente estar en un aula o entorno comunitario o incluso en reuniones de trabajo. No sería el mejor legado que nos deje esta crisis?
La sociedad podría salir de la pandemia valorando aún más los grandes espacios, no como un telón de fondo si no como una oportunidad para estar juntos visualmente. Un centro comercial ya no es un lugar seguro, y no lo será durante algunos meses, las personas buscarán esos lugares abiertos y en donde puedan distanciarse lo suficiente para evitar contactos, los centros comerciales han cumplido históricamente su función, un lugar para ir, un lugar para estar juntos. Lo que tenemos ahora son parques.
Hoy más que nunca la tecnología es nuestra aliada, el universo nos esta dando una lección, aprovechemos el cambio para ser más conscientes y estar mejores preparados